Comunicación interna: Cupido y corazón de una organización

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La comunicación interna, esa que está tan en boga y que muchos la citan como adorno decorativo en discursos de gestión moderna, es demasiado para relegarse a ese plano, ella engancha, enamora y mantiene la relación colaborador-institución.

Es para las empresas, grandes o pequeñas lo que es el corazón al cuerpo humano, y sus herramientas y recursos son las venas y las arterias, es una inversión y no un gasto, ella es transversal y vitalmente necesaria para el éxito de  los cambios y proyectos que asuma cualquier gestión.

Es la que bombea  e inyecta la sangre que con el  mismo ritmo y pasión impulsa a los colaboradores. Los enfoca, alinea con el discurso o mensaje institucional como si se tratase de un baile, los conduce a que hagan, los perfila y modela según sea la visión, logrando incluso, que todo el equipo lo haga cual si fuera una sinfónica, sin desafinación. Empero, debe estar en la cabeza y ser parte de la visión de quien dirige y diseña las estrategias de la  empresa.

Si ella es proyectada como ese sistema funcional, y se gestiona estratégicamente, amarrada a los objetivos de la organización y se asume como parte de una filosofía, impactará en los resultados, y en lugar de un costo será una eficaz y gratificante inversión, que a diferencia de años atrás cuando se decía que no había indicadores para hacer tangibles sus resultados, ahora es fácil hacer evidente el retorno.

De las bondades de ella se podría citar infinidad de justificaciones, pero hay  indicadores que afloran y hablan por sí solos cuando hay que mostrar elementos cuantificables para motivarla o venderla.

Para obtener los elementos del ROI (siglas que en inglés significan Return on Invesment o retorno  de inversión en comunicación interna), hay muchas herramientas que ayudan a extraerlos como las encuestas, grupos foco, entrevistas u otros recursos de diagnóstico y medición que nos arrojan datos de “Cuan informada está nuestra gente”, “Cuánto sabe de las políticas y los procedimientos y cómo ello se refleja en el desempeño, cuan enamorados o fidelizados, cuáles son los mecanismos o  herramientas más eficaces, con cuáles de ellos  se identifican, cuáles nos diferencian de los modelos aplicados por la competencia, qué tiempo nos toma fidelizar, motivar al personal, cuan motivado está.

Saber esto y más, ayuda a los directivos o gerentes de comunicación interna a vender su importancia en la mesa de planeación o ante el CEO, cuando en tiempos de crisis como ahora, se hacen grandes recortes y se apuntala a mantener la inversión en los proyectos del “negocio”, lo cual es de hecho, un mal manejo, ya que la comunicación interna es un elemento transversal e intrínseco de todos los proyectos y estrategias que emprenda la organización. Si invierte en comunicación interna, destinará menos en programas para poder fidelizar a los empleados.