Si va a gestionar Comunicación por completo no le llame sólo relaciones públicas

Si usted desea que un hijo pueda ser destacado en su profesión, grande y trascendente, no debe ponerle como nombre un diminutivo. Es lo que pasa cuando le coloca al área o departamento que le corresponde gestionar estratégicamente la comunicación la nomenclatura en la estructura organizacional, Relaciones Públicas en lugar de Comunicaciones o Comunicación Estratégica.

 

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En la comunicación una parte del todo, no puede ser lo que predomine sobre lo general. Eso pasa cuando se le llama Relaciones Públicas, Publicidad o Marketing a un área que debe gestionar como sombrilla madre a todas las demás, por lo tanto, debe llamarse Comunicación, Comunicaciones o Comunicación Corporativa.

Aunque la comunicación, ya sea estratégica, social o corporativa es una ciencia aún en ciernes y que constantemente cambia producto de encontrar un marco, contexto y delimitación como las otras especialidades, no menos cierto es que ya hay parámetros, teorías y reglamentaciones que deben ser respetadas como pasa en la medicina, derecho o cualquier otra carrera “tradicional”.

Y en función de ello, el área que maneja las estructuras operacionales de la empresa, la dirección, presidencia o gerencia y Recursos Humanos, como buena práctica deben hacer consultas o benchmarking (intercambios de buenas prácticas) para asegurarse de que están colocando el nombre de acuerdo a la visión y proyección de crecimiento, y no empezar a limitarlo desde su nacimiento.

El hecho de que la gestión global de la Comunicación todavía se denomine Relaciones Públicas Modernas tiene su surgimiento por la década de 1920, cuando el sobrino de Sigmund Freud, el doctor Edward Bernays Freud las bautiza con este nombre. Hubo un tiempo en que la denominaron en la escuela norteamericana “Mass Communication Research”, luego, Public Relation y Comunicación Corporativa, Gobal Communication ya en los 90, surgiendo la figura que debe gestionarla en Francia: el Dircom.

Hay que hurgar, definitivamente, en las teorías para poder dar soportes entendibles y consistentes.

Es importante partir de que el área de Comunicaciones, Comunicación o Comunicación Corporativa tendrá que, de acuerdo a Linda L. Putnan, Joan Costa y Francisco J. Garrido, “generar y mantener una estrategia flexible para el largo plazo de todos los sistemas y subsistemas de comunicación en la empresa y con la sociedad. Aquí se visualiza es “Alma Mater”, bajo lo cual funcionan Comunicación Interna, Comunicación Externa (Comunicación de Crisis, RRPP, Responsabilidad Social Corporativa, Relaciones con la Comunidad), Protocolo, Marketing, Publicidad, Lobby, Publicaciones o Ediciones.Hay empresas en las que hasta los servicios de biblioteca y documentación reportan a Comunicaciones.

Para poder confrontar las diferencias y lo perjudicial de llamar el proyecto general con el nombre de una de las partes, es preciso definir las Relaciones Públicas (RRPP) por sus siglas en inglés, y para ello se acudirá a los expertos Eugenio Tironi y Ascanio Cavallo, en su libro Comunicación Estratégica “actividades estrictamente operativas al servicio de la alta dirección de las organizaciones : regalos corporativos, recepciones, fiestas, protocolo y funciones similares, que suponen a un profesional, sobre todo, con redes sociales amplias”. A esto agrego, la gestión de medios, que en la República Dominicana, suele ser denominada Relaciones Públicas.

Los autores citados, revelan en este libro que al denominar el área de Comunicaciones como Relaciones Públicas se ve afectada también porque la segunda es muy inespecífica. “En la medida en que las diferentes prácticas de las comunicaciones se Diferencian, la denominación Relaciones Públicas, que parecía abarcarlo todo, empieza a quedar obsoleta”.

Entonces, de acuerdo a lo que ya se ha expuesto la Comunicación Estratégica es más abarcadora, citando nuevamente a los expertos, “su tarea es definir los objetivos que las acciones de Relaciones Públicas persiguen y cómo se integran en una estrategia más global”.

Richard Laermer y Michael Prichiniello, en su publicación “Relaciones Públicas: ataque integral”, refieren como objetivos de la Relaciones Públicas, lograr que:

1- Las personas en un país o espacio determinado ansíen sus productos

2-Que le conozcan por lo eso que usted hace

3-Poder elevar el precio de sus productos

4- Dar a conocer sus preocupaciones sociales frente a sus vecinos, lo mismo que frente a sus representantes sociales

5- Establecer una nueva marca

6- En el caso de los artistas, por ejemplo, conseguir colocar en un álbum de oro llegue a las listas de popularidad

7- Desarmar a la competencia

Si hace un ejercicio de comparación podrá darse cuenta cuántos ejes, estrategias, tópicos atinentes a la Comunicación se quedan fuera de la sombrilla, sin trabajar, porque no los proyectó en la visión de esta gerencia.

Entonces, a partir de lo que ya ha leído, cómo quiere llamar a la gestión de la comunicación en su empresa, qué perfil desea, si el grande o se queda con el pequeño. Si tener todo el pastel, en términos de resultados de una visión estratégica o de conformarse con tener un pedazo y el mercado se encargue de cobrarle por ello? Respóndase usted.

El Team de Comunicación debe estar integrado por lo mejor del mercado

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“Dime de quien te rodeas y te diré qué equipo tienes”.

Dime de quien te rodeas, y te diré qué tipo de (Team) o equipo de Comunicación tienes.  En un trabajo anterior, comentaba acerca de las competencias técnicas y blandas que debía poseer un Dircom para ser eficaz en su  rol de gestionar esta parte tan importante y transversal de la empresa, empero, si éste no se rodea de un equipo adecuado, tampoco es que podrá llegar muy lejos.

Tan importante es que la empresa seleccione en el mercado a uno de los mejores para dirigir su área estratégica de Comunicación, y aún más trascendental será la capacidad que tenga éste para elegir al batallón que lo acompañará en la batalla, y que deberá estar integrado por los mejores, los más audaces, proactivos  y fidelizados talentos. Todos, con hambre de innovar y destacarse.

Para contar con el mejor equipo de Comunicación, o por lo menos uno de los más temidos en el mercado,  en primer lugar, la empresa debe contar con la visión de un liderazgo que empuje esta iniciativa, que por demás está decir, traerá otras implicaciones en todos los sentidos, provisión de recursos humanos, asignación de salarios competitivos, presentación de paquetes de incentivos diferenciados, formación, desarrollo y capacitación para el crecimiento de los talentos, etc.

Es propicio seleccionar a un líder, comandante o general que tenga en su cabeza la proyección de un mapa estratégico que servirá de plan de los proyectos y orientación de hacia dónde se dirigirán los pasos y los logros de esa área.

Una vez conseguido este paso, viene la etapa de reclutamiento y selección de los integrantes del equipo. Lo excelente, bueno o mediocre que sea va a depender de la gestión del liderazgo del Dircom, y él debe tener las siguientes características:

 

  • Estratega con Status de alta dirección
  • Profesional con título y experiencia de comunicación corporativa
  • Hablar el lenguaje del modelo de negocios que aplica la empresa
  • Capaz de adaptarse a manejar y asimilar la cultura organizacional
  • Poseer competencias de supervisión (aquí entra en juego el liderazgo y coaching).
  • Poseer competencias de comunicación (saber escuchar, saber comunicar de manera efectiva, hablar en público, diseñar presentaciones exitosas, etc).
  • “Capaz de diseñar, implementar o supervisar y controlar la estrategia de  comunicaciones e imagen de la compañía, de acuerdo lo expuesto por  Francisco Javier Garrido, en Comunicación Estratégica.

Ya pasamos por la fase de que el Dircom (líder de comunicación) posea competencias idóneas, luego habrá que pasar a los perfiles de esos integrantes de  este equipo que es como una orquesta, para que no desafinen, estén alineados y den la nota más alta, siempre bailando a ritmo de la excelencia.

Para conseguir lo mejor del mercado en el proceso de Reclutamiento y Selección, el Dircom primero deberá estar armando de recursos económicos para poder ofrecer niveles salarias competitivos y que sean apetecibles para los candidatos a los puestos. Esto, integrado a unos perfiles de puestos cuidadosamente elaborados, para captar el recurso humano excelente que le llevará a exhibir que cuenta con “un gran equipo”.

La constitución de los perfiles, primero, en los niveles de supervisión, tendrá que venir caracterizada por líderes leales e identificados con el Dircom, que hablen un mismo lenguaje, sin anular sus aportes y criterios de disensión.

Estos supervisores, o sea gerentes y subgerentes, son los que colaborarán con bajar  y lograr ejecutar la visión y los proyectos de la Dirección, y por ende, los objetivos de la empresa.

Las competencias de los supervisores deben estar intrínsecamente vinculadas a fortalezas en la Supervisión, manejada en un entorno de Liderazgo y Coaching permanente, con potencial en Comunicación, teniendo como herramienta sistemática a la Retroalimentación como mecanismo de mejora de los procesos y del desarrollo de sus colaboradores. Debe poseer Apertura al cambio, ella trae consigo la Motivación de éste a la Innovación, a las maneras diferentes y eficientes de ejecutar los proyectos, la Apertura al servicio, sí porque una Dirección de Comunicación sirve de manera transversal a toda la empresa y a sus audiencias, tener Pensamiento estratégico para que pueda proyectar y dimensionar los objetivos y los planes a través de los cuales conseguirlos.

Al llegar a la base de la estructura del equipo de Comunicación, igual debe hacerse la selección con dedicado esmero, porque ingresar el personal no adecuado, que pueda llevar a cabo las tareas, podría ser contradictorio y conflictivo para el eficaz desempeño del área.

El perfil de un integrante de Comunicación no solo debe tener el expertise que requieren estas labores, deberá tener proactividad, integración, trabajo en equipo, lealtad e integridad en grado plus. A la hora de negociar, debe observar estas fortalezas, sino, será muy difícil desarrollarlo como recurso y conseguir que le proporcione  un valor agregado a las iniciativas institucionales.

Al final, la buena o mala selección del equipo se verá en los resultados. Por eso, “dime de quien te rodeas y te diré qué equipo tienes”.